Reseña "Cicatrices en el cuerpo sociopolítico de Yerbas de sangre de Pilar V. Martínez: una mirada al desangramiento político, social y corporal" por Sofía Kohnenkampf
Cicatrices en el cuerpo sociopolítico de Yerbas de sangre de Pilar V. Martínez: una mirada al desangramiento político, social y corporal
Los últimos tres años (2019, 2020 y 2021) han acaecido sobre diversos rincones de la sociedad, atravesando el entramado socio histórico de la comunidad chilena mediante las cicatrices de la revuelta, la violencia machista y la crisis sanitaria. De situaciones convulsas y/o violentas como las vividas, la poesía representa las llagas, como una retórica de la carne expuesta. Desde el 2019 en adelante, la proclama, el duelo y la corporalidad son los ejes principales que delinean tanto al territorio como a sus habitantes, lo cual se hace presente en la obra Yerbas de Sangre de Pilar V. Martínez, publicada en el año 2019 bajo la editorial La calabaza del diablo. La poeta feminista y santiaguina nacida en 1991, de forma lúdica y ácida posiciona la poesía como una herramienta y fuente de reacción; evidencia una experiencia activa de la sujeto, quien interactuando con su entorno lingüístico, estético y conceptual, elabora un discurso contestatario en donde sus dimensiones expresivas son provocadas por el entorno y sus hostilidades. En el conjunto de 27 poemas, como veremos más profundamente a continuación, se entretejen la cotidianeidad con problemáticas sociales, teniendo como resultado la emergencia del cuestionamiento a la memoria, el cuerpo y la comunidad.
Siguiendo con los ejes que constituyen Yerbas de sangre, tenemos en primer lugar, la proclama. Es importante volver al título de este poemario para tratar las tres dimensiones establecidas (proclama, duelo y corporalidad), dado que en el caso de la proclama, el título Yerbas de sangre alude a una emergencia de la corporalidad, en la cual el desangramiento es un levantamiento y visibilización ante las formas de precarización a las que las mujeres, disidentes y comunidades indígenas son sometidas. Ejemplos de este posicionamiento, tan frecuente como doloroso, son los poemas “Inocencia”, “Aparecen las reinas” y “Maldecimos el término”, pues en ellos se elevan cuerpos feminizados como les niñes, travestis y/o transgénero ,y las mujeres. Mediante la crudeza retórica de Martínez, la yerba de sangre que surge en el territorio lleva la marca de resistencia en comunidades vulneradas por el tiempo, el abandono y sujetos que les subordinan día a día. La sangre, que emerge a borbotones con esta poesía, es la resistencia de la herida que se rehúsa a cerrarse para seguir proclamando una pena corporal y simbólica de la otredad.
En segundo lugar, la temática del duelo se hace presente en la totalidad de las 38 páginas de esta composición, dado que al igual que la proclama, el duelo marca un antes y un después en las comunidades marginales, difuminadas por el dolor. En este caso, la presencia o ausencia de identidades se trata desde la ambigüedad de los excesos, es decir que la delgada línea entre estar y no hacerlo se difuminan debido a la precarización extrema de inmigrantes, mujeres, indígenas y niños, por lo cual el duelo se vuelve una pena accesible sobre el sujeto vivo. La memoria es problematizada, al igual que el tiempo, mediante el duelo, pues esto reivindica las vidas arrancadas, llevando a los sujetos a pensar en el pasado, presente y lo que pasará individual y comunitariamente en un futuro. Un poema que personalmente destaco para tratar la relativización de la memoria respecto al duelo es “Espejos vacíos”, que al traer la figura de Joanne, mujer haitiana que fallece debido a la violencia racista, reflexiona sobre el tiempo, el pasado y el espejismo de las heridas.
Finalmente, el poemario de Pilar V. Martínez manifiesta esencialmente la problematización del cuerpo en términos sociales, sexuales y políticos. Esta última dimensión es relevante, dado que los cuerpos presentados en esta producción se expresan como un mapa o reflejo de la proclama y el duelo, englobando en sus llagas y quemaduras, la lucha entre la violencia hegemónica y la resistencia identitaria de las comunidades marginadas. Los poemas “Migas de nieve” y “La muerte en movimiento” proyectan esta corporalidad herida (aún cuando no son los únicos poemas que aluden sobre esto), pues en ellos, con la crudeza e inmediatez de los versos de Martínez, se visibiliza un daño, una pérdida y una lucha vigente. A modo de conclusión, este primer poemario publicado por Pilar V. Martínez aloja el enfrentamiento y dolor actual de las distintas comunidades periféricas, marginadas o discriminadas, convirtiendo a su obra en una lectura tan relevante como necesaria, pues expone el daño y la resistencia a carne expuesta, con todo y yerbas de sangre.
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