Poema cheimi qüene
Azul cielo
En ese punto entre el cielo y el mar
donde el azul se vuelve infinito
y pareciera que el mundo dejó de girar.
Ahí puedo buscarte,
entre las nubes en durazno
y las estrellas parpadeantes de la noche.
Más allá de los confines de esta vida,
donde el sol no llega a tocar el agua
y solo existen pájaros y caballos.
En ese efímero momento del atardecer,
donde en el horizonte las nubes se difuminan
en una sábana hecha a tus colores.
Solo me quedan un par de segundos para mirarte,
la luz se apaga y en dos destellos cruzas por la puerta.
Las velas serpentean y no hay ninguna ventana abierta.
Sigo, entonces, mirando ese punto del cielo
donde la lejanía de la tierra se vuelve presente,
y pasado, y futuro.
Son tres segundos antes de que el sol
desaparezca en una oscuridad de morados,
y el momento acaba sin esperar un parpadeo.
Aún hay sombras del pájaro que canta hasta morir,
por allá cerca de Los Andes donde el frío congela la nariz,
y las letras se difuminan en la hoja de tus recuerdos y memoria.
Habrán más oportunidades para volver a encontrar tu alma,
que sin perdición descansa, o vive, o ya desvanecida se marcha en el tiempo.
Por mientras, yo sigo mirando ese punto entre el cielo y el mar
donde el azul es infinito cuando el mundo ya dejó de girar.
MAQAPADRE
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