Decadencia de Tokio (2022) por Ryū Murakami: el devenir del amor, el trabajo y la identidad

     En un período de diecisiete años que va de 1986 hasta 2003, el famoso escritor japonés Ryū Murakami publica un total de quince cuentos que constituirán  Decadencia de Tokio. En la actualidad, la obra llega a nuestras manos gracias a Abducción editorial junto a las traducciones de J.C Cortés, quienes la ofrecen en el año 2022 como una novedad para la sociedad chilena, pues la inserción de estos y otros títulos dentro del panorama latinoamericano resulta en la refrescante expansión de nuestras cordilleras culturales. El escrito de Murakami, contenido en 292 páginas, es relevante para Chile y su comunidad literaria no solo por la gran influencia japonesa que se da en nuestro territorio debido al anime y otras producciones, sino también por la contingencia y atracción de las temáticas que de esta se desprenden desde un inicio. Tanto el título como la portada de la presente edición funcionan como un adelanto para tratar la caída de múltiples aristas que construyen a Tokio, como es el caso del amor, la identidad y el trabajo (las cuales serán ideas centrales para esta reseña), pues por un lado nos impone la realidad de una decadencia sociocultural y espacial para su territorio, y por otro lado, con la utilización de Ureshi Daruma de Toshio Saeki para la portada se nos expone, la oposición a los propósitos y metas cumplidas que significa un amuleto daruma.


Para tratar las temáticas del amor, la identidad y el trabajo como ejes centrales en Decadencia de Tokio, será necesario centrarnos primero en su autor, Ryū Murakami (1952) sentando las bases y contextos que influyen en su obra y se reflejan en estas tres aristas. Basándonos en la solapa de la publicación de Abducción editorial, Murakami es un escritor, músico y director de cine proveniente de Nagasaki, el cual ha publicado en múltiples ocasiones siendo reconocido a nivel internacional. Su participación y reflexión de temas financieros dentro de la televisión japonesa, y la gran influencia de la cultura y música cubana en su vida forman parte de un sello personal para su escritura, pues remite directamente a ello en sus obras como en el caso de Decadencia de Tokio, ya que vemos una estética espacial, estructural y musical que trenza la economía, el trabajo y la precarización vital con danza, música y aspiraciones relativas a Cuba. Al interior de su obra veremos, entonces, espacios iluminados por el neón de la bohemia japonesa, la sobre estimulación de aglomeraciones, trabajos y residuos y, por último, el constante desamor por la vida y el futuro.


Volviendo a la estética del libro Decadencia de Tokio, es necesario destacar la calidad cuidadosamente pensada para esta publicación. A través de los diversos capítulos que componen esta obra, las oscuras temáticas que saltan a la vista con insistencia son el amor, el estudio, el trabajo y la identidad, pero estas no lo hacen desde su concepción idealizada e indiferente, pues todo lo que observamos es la precariedad que rodea la situación de todos los personajes. El cariño entre estos se pudre y apaga; las familias se fracturan; los sujetos fracasan en sus sueños o simplemente no tienen; las drogas, la prostitución y el alcohol constituyen los paisajes de los hablantes y, es mediante la oscura e irónica narración de Ryū Murakami, que todos los ambientes parecieran estar iluminados por un foco en agonía, brillando con sus ultimas fuerzas sabiendo que su fin será uno, colapsar y apagarse. Es curioso, por lo mismo, la utilización de la obra Ureshi Daruma del ilustrador Toshio Saeki para la portada del libro, pues según explica Laura Tomás Avellana en el blog Japonismo, los muñecos daruma (達磨) son: 


[U]no de los amuletos japoneses más conocidos, un «muñeco de los propósitos» hecho a mano que nos ayuda a conseguir todo aquello que nos propongamos (...) Fijaos que hablamos de ‘propósitos’ y no tanto de ‘deseos’, ya que nuestro objetivo debería ser algo que podamos conseguir con trabajo y dedicación (...) Y es que realmente la filosofía detrás del daruma es que el éxito llega siempre que hayamos fijado un objetivo, siempre que hayamos decidido qué era importante y siempre que hayamos tenido determinación y perseverancia para luchar por ese objetivo. Rasgos todos ellos muy japoneses, por cierto.(Tomás Avellana s/p).


De ese modo, la utilización de un muñeco daruma para la portada, inclinado por una chica durmiendo sobre él, resulta una antesala para el fracaso de los personajes de cada cuento y, del mismo modo, para el colapso de Tokio. Como es bien sabido, la cultura japonesa está atravesada fuertemente por los discursos del trabajo, el esfuerzo, la disciplina y la producción, por lo cual el neoliberalismo y sus ideologías del trabajo salvaje forman parte del paisaje asiático al mezclar hasta semánticamente todas las aristas de la vida con la productividad alienada. Mediante la intervención de estas políticas, las consecuencias son un tema para la sociocultura y para los personajes de esta obra, pues vemos el concepto de identidad invadido por nociones económicas en picada, donde la formación, el autosustento, la prosperidad y la proyección al futuro se ven más como derrotas y pérdidas de esperanza que un objetivo; se nos presenta también el amor como desacralizado, pues este se aspira desde su idealización, pero sale a la luz como problemático, obstaculizante y difícil de consumar (más allá del término sexual) y, finalmente, las mismas fuentes de trabajo se ven precarizadas, desabridas e interminables. Es por ello que la utilización estética del amuleto daruma, la narrativa cruda e irónica de Murakami y los espacios residuales tienen el sentido de acentuar esta decadencia y su morbosidad.


Entonces, y debido a la firmeza con la que Murakami lo enuncia en el título, cabe la necesidad de hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo es el Tokio de Ryū Murakami? y ¿Cuál es la decadencia de Tokio? Estas preguntas serán para esenciales los quince cuentos, pues comprender cómo es Tokio, cuales son sus heridas y en qué se consuma, desde la mirada del autor y la perspectiva de los personajes, nos ayudará a interpretar, desde el contexto y la experiencia, el por qué colapsan estas tres aristas. Centrándonos en la primera pregunta, como lectores podemos rescatar que el Tokio de Murakami es un espacio de texturas y marginalidad. La narrativa de su autor, centrada en planos grotescos, olores profundos, sonidos y recuerdos diversos; la escandaloza alusión a  la  globalización entre la cultura japonesa, estadounidense y cubana; la presencia de prostíbulos, sexo poco convenional, amores unidireccionales, crímenes y precariedad normalizada y, finalmente,  la composición en base a cuentos nos lleva a pensar Tokio como una capital de ruido, intercambios y fragmentos. 


El amor, la identidad y el trabajo son las tres aristas que, unidas y desmedradas,  responden a la pregunta, ¿Cuál es la decadencia de Tokio? o, mejor dicho, ¿Qué decae en Tokio? Pues, mediante leemos la obra se exponen patrones constantes tales como, las relaciones sentimentales fracasadas con tintes laborales, de las cuales los amantes se escapan; la realización de las no identidades de los personajes, completamente ligadas a la violencia simbólica y los no propósitos de los mismos y, para finalizar, el trabajo como un sinsentido tortuoso y repetitivo. Centrándonos más en la primera variable, la emocionalidad se problematiza exitosamente en “Cada vez que leo su confesión”, “Canción de cuna” y el apartado de cuatro cuentos que componen Cisnes (1997). Leyendo cada una de estas piezas, es inevitable contraer tristeza, desesperanza y un vacío estomacal en función de los desamores presentados, pues estos, enlazados al problema identitario y laboral, no aluden a un amor romántico, correcto y heteronormativo, sino a la ruptura del amor entre padres e hijos, el quiebre del romance ilusorio, los choques del amor y el trabajo sexual. 


Luego, refiriéndonos a la identidad y el trabajo, vemos que estas dos variables se destruyen mutuamente la una a la otra de acuerdo a los distintos discursos ideológicos que se imponen sobre los individuos, individuas e individues. El sistema, obsesionado con la producción, el crecimiento y el control, repite incansablemente la importancia de sus trabajadores, impulsándolos a tener un propósito que mediante el mérito podrán cumplir, sin importar cual sea su objetivo, lo esencial es tener uno y comérselo a mordiscos feroces. Sin embargo, podremos ver que esto es solo un cinismo que ayudamos a mantener en pie, pues a través de capítulos como “Todo empezó alrededor de un año y medio atrás”, “Siempre que me siento a leer en un bar como ahora” y “Topacio” se hace presente la alienación, cosificación y esclavismo que tienen los personajes al arrastrar un trabajo y una (no)identidad. Esto último, se manifiesta sustancialmente en la siguiente cita de Decadencia de Tokio


-Esto. Esto eres tú. Esto y esto -dice y me agarra de allá abajo-. No te atrevas a reírte, maldita imbécil- dice -. No eres nadie, ¿entiendes? No tienes identidad. Tú ni siquiera, con tu cerebro comido por los gusanos, debes saber lo que significa la palabra identidad. Tú no tienes una. No eres nadie. ¿Cómo podría una nadie tener sentimientos, o reír? (Murakami 87).


Este extracto del cuento “Topacio”, adaptado a película con la guía y dirección del mismo autor, relata la experiencia de una trabajadora sexual y la violencia física, sexual y simbólica a la que es sometida por sus compradores, los cuales ella intenta complacer por una remuneración que se ve cruzada con las fantasías que tiene con un artista y el amor no correspondido que profesa por este, además de la pérdida identitaria que le generan estas vulneraciones. En sí, en la gran extensión de cuentos, estas tres variables están relacionadas hasta semánticamente, debido a que la narrativa del autor y el funcionamiento de los amores y/o trabajos se basa en la invasión de ideologías de clase, género y capitalismo neoliberal. Es por ello que todo amor se convierte en un trabajo (con entregas, esfuerzos, intercambios, deseos y expectativas) y cada trabajo se convierte, por su condición precarizante, en un factor de despersonalización a los sujetos.


A modo de conclusión, volvemos sobre el panorama y los objetos de decadencia expuestos en Decadencia de Tokio los cuales son el amor, trabajo e identidad. Interpretamos que el decaimiento de la capital japonesa se debe al vicio que genera la sobreexposición al capitalismo neoliberal, la violencia de sexo-clase y la mercantilización de las dimensiones humanas. Esto debido a que, a lo largo de los quince cuentos escritos por Ryū Murakami y traídos a nosotros por Abducción editorial y J.C Cortés, podremos ver cómo a medida que las relaciones sentimentales se vuelven más un obstáculo y un círculo de responsabilidades evitables, estas son abandonadas al igual que se pierde el rasgo identitario a cambio de la capacidad funcional de los individuos. La obra de Ryū Murakami, es y será relevante dentro de la literatura chilena y latinoamericana, dado que, visibiliza el desbarate crónico de las sociedades en manos del sistema y los ciudadanos como agentes inconscientes del mismo, lo cual no funciona como un regaño, sino como la realización e ironización de las sociedades tanto en Asia como en el mundo.




Escaneando el presente código, este te llevará a la playlist de Spotify que fue hecha con la amplia alusión musical de Ryū Murakami dentro de Decadencia de Tokio, Esto, con el fin de registrar y reflejar la interacción musical de distintas culturas, además de contribuir en la construcción ambiental del autor mediante su narrativa.






Reseña y playlist por Sofía Kohnenkampf Araya (Murta Karaya)
Parte del Colectivo Niñas contestatarias

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