“Profesora amorosa asesina al presidente en un acto profundo de justicia”: Una lectura de Pedagogía de un magnicidio de Viviana Ávila Alfaro
La primera nouvelle de Viviana Ávila Alfaro fue publicada el mes de diciembre del año pasado por la editorial La calabaza del diablo, con una extensión de 91 páginas, nos enseña a una profesora de universidad con un fuerte discurso por la justicia y el amor que la orillan a asesinar al presidente. Con un estilo único de escritura, Viviana nos sumerge en la cotidianidad de un crimen a manos de una mujer que, además de dar su vida por la educación, también es una artista que escribe poemas entremedio de la planificación del homicidio, es esa mezcolanza entre el amor y el odio donde se sitúa una historia ligada profundamente a su contexto de producción. Sin especificar nombres, el tránsito por la ciudad de Valparaíso junto con las elocuentes características de los personajes involucrados nos dibujan una ficción parecida a la realidad, en donde la narración ligera e incluso irónica en términos cómicos nos ofrece una escritura paradójica en su contenido y estructura. Es así, cómo se construye un relato en el que la conciencia social y el ejercicio de la violencia como medio de justicia son esenciales para reflexionar a medida que leemos. En relación con la autora, Viviana Ávila Alfaro es una docente destacada por su perspectiva de género en relación con la enseñanza de la lingüìstica y el ejercicio de su literatura, en su poemario Nosotras, las otras se aprecia un discurso feminista cercano que continúa en su primera nouvelle dentro de una protagonista sensible ante las problemáticas actuales que violentan a nuestra sociedad.
“Lloro en la cocina con la luz apagada. No puedo creer lo que los hombres son capaces de hacer. No puedo entender dónde cabe tanto odio. Simplemente los hombres odian a las mujeres”
Uno de los discursos más relevantes dentro de la nouvelle retrata la perspectiva femenina ante la violencia, sea esta dirigida a mujeres o a la sociedad como tal. Es en pequeños fragmentos asociados a la naturalidad de la vida, como las noticias y las experiencias, lo que manifiesta una tensión constante que impulsa a la profesora que, junto a otras problemáticas, comete un magnicidio, donde nosotres como lectores somos partícipes a la hora de reconocer su cronograma semanal, desde el inicio hasta el final chocamos con las clases, las relaciones entre colegas, Facundo y sus audios de WhatsApp, la madre siempre presente en las consecuencias del acto y el propio tránsito territorial y temporal de una mujer común.
Es en esas reflexiones donde la problemática sobresalta, el entender que la injusticia llena espacios recónditos de la vida que perturban a tal nivel de remecer las metas de vida de una educadora y artista porteña. En la primera página se nos adelanta un final impactante, la muerte de un presidente por un disparo certero en sus ojos, el simbolismo mismo del daño ocular alude a su contexto y termina por evidenciar la carga social que contiene la escritura de Ávila Alfaro.
Es más, los poemas que generan un respiro dentro del monólogo contienen el dolor expresado en los versos: “País triste, de películas tristes, de escrituras tristes”, es la esencia de un espacio retratado con conciencia y que destaca lo que es el amor como un impulso que conlleva a abandonar los discursos de odio que la profesora enseñaba en sus clases de argumentación para aprender a usar un rifle con la esperanza de generar un cambio para sus estudiantes, sus seres amados, y cualquier persona.
“Destruir en nuestro corazón la lógica del sistema; Les niñes primero; Hasta que la dignidad se haga costumbre; Por el derecho de vivir en paz; Haz el amor y no la guerra; Que la vida valga la alegría, no la pena; A Chile le falta amor”
Personalmente, la escritura de Viviana me atrapa desde su simpleza y certeza a la hora de usar las palabras para manifestar complejidades, es en esa ligereza donde resalta su estilo con contenido contingente que nos provoca reflexionar sobre nuestros propios espacios y experiencias en relación a las problemáticas sociales. La utilización de la poesía en conjunto con la narración la destacan como una escritora talentosa y sumamente perspicaz a la hora de presentarnos espacios y situaciones representativas. Su entrega, tanto en esta obra como en su poemario, a los afectos en conjunto con los conflictos sociales merecen un trabajo más extenso que la presente reseña (algo que orgullosamente realizaré en algún futuro). Sin embargo, destaco el uso del amor y el odio como sentimientos determinantes en los contextos y relaciones interpersonales que nos presenta en su escritura, ya que funcionan como medios metafóricos que convergen con temáticas generalizadas como lo son los problemas de género, la desigualdad social y laboral, la pobreza y la crianza responsable, el amor por la educación y la rabia que se convierte en un mecanismo de violencia a manos de una cariñosa profesora.
Cherie Quidel Núñez
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